Hace muchiiiísimo que no publico una receta. La verdad es que últimamente he estado a mil cosas y no he tenido ni tiempo ni muchas ganas de ponerme a cocinar, pero por fin, ¡me ha vuelto el gusanillo! :-D
La receta que os traigo hoy es del bizcocho de mi infancia. ¡Creo que no soy capaz de recordar ningún postre casero con más antigüedad que este!
Es el típico bizcochón esponjoso que se hace con muy poquitos ingredientes. De ahí el nombre con el que lo conozco, "bizcocho de nada". Cada vez que le preguntaba a mi madre de qué era el bizcocho me decía, ... de nada..., y así le quedó.
No tiene ninguna complicación. El único secreto es usar buenos huevos y montarlos muy, muy bien.
¡No os defraudará! Por muchos bizcochos más sofisticados que pruebe... este siempre será mi favorito.
INGREDIENTES
- 6 huevos.
- 250 g. de azúcar.
- 150 g. de harina.
- Zumo de una naranja.
PREPARACIÓN
- En primer lugar pondremos a precalentar el horno a 180 ºC.
- En segundo lugar separaremos las yemas de las claras en dos boles.
- En tercer lugar verteremos el azúcar y el zumo de naranja a las yemas y batiremos todo muy bien hasta que las yemas dupliquen su volumen y tomen un color amarillo pálido. Lo ideal es que queden muy cremosas. Por supuesto mucho mejor si lo hacemos con unas varillas eléctricas porque si no acabemos con el brazo destrozado.
- Seguidamente montaremos las claras hasta que queden bien firmes y reservamos.
- A continuación tamizaremos la harina sobre la mezcla de las yemas y mezclaremos con movimientos envolventes.
-Ahora añadiremos las claras e integraremos las dos mezclas con movimientos envolventes con cuidado de que no se baje.
- Por último verteremos la mezcla en un molde enmantequillado y espolvoreado con harina (sacudiendo el exceso) y hornearemos a 180ºC durante 45 minutos. Pasado este tiempo apagaremos el horno y dejaremos el molde dentro con la puerta entreabierta durante aproximadamente 10 minutos.
¡¡Y listo para disfrutar!! :-p








